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Es muy común escuchar estas frases: no tengo paciencia, mi hijo solo reacciona cuando le hablo fuerte, no me puedo controlar. 

La realidad es que diariamente nuestros hijos nos ponen a prueba y conocen nuestras teclas sensibles. Es poco realista tener la expectativa que vas a poder mantener la calma y la paciencia en todo momento. En algunas ocasiones perderás la paciencia, sin embargo, si es una situación recurrente es tiempo de hacer cambios o buscar herramientas. 

Tu hijo necesita tu ayuda y tu apoyo para aprender a regular sus propias emociones. Es tiempo de ayudarte a ti para poder ayudarlo a él. Esos cambios no ocurren de la noche a la mañana, es un proceso gradual. Te puedo compartir algunos temas importantes que debes observar en ti en esos momentos de frustración: 

Identifica tus necesidades en ese momento: si estás agotada, drenada y no tienes apoyo, obviamente no vas a tener paciencia, ni tolerancia. Cualquier cosa que haga tu hijo en ese momento, será una razón para detonarte. Por eso, es fundamental estar en sintonía con tus necesidades. El autocuidado es necesario para poder criar con amor y respeto. 

Observa tus pensamientos: tus pensamientos te pueden traicionar y provocar reacciones que no tienen que ver con tu hijo. Muchas veces se percibe la conducta del niño como manipulación, que lo hace para provocarte, para desafiar, o lo hace con la intención de hacer daño. Esa forma de percibir la conducta de tu hijo te crea tensión internamente y es probable que explotes o te desesperes. 

Identifica lo que te detona y los momentos en los que sientes que estás llegando a tus límites: es importante que te observes para identificar esos momentos que te hacen estallar. También, te ayudará saber que necesitas alejarte de la situación para poder calmarte y no dejarte llegar al punto de explotar o de reaccionar desproporcionadamente.

Contar con ayuda y apoyo: para cuidar de ti, tomar pausas y mantenerte con energía, necesitas descanso y para eso necesitas una red de apoyo o personas que puedan cuidar a tu hijo o que te puedan ayudar con algunas tareas. 

La crianza es un reto y los hijos hacen lo que pueden, según su etapa y los recursos que tienen. Si sientes que necesitas más herramientas o apoyo con este tema, no dudes en consultar a un profesional. Recuerda que tu hijo te necesita para manejar sus emociones y eres su modelo a seguir.